Qué lección de los chavales. Y del abuelo.

Los españoles solemos brillar en los deportes individualistas: tenis, motociclismo, cosas así.
No es que tengamos una selección, eso siempre lo hemos tenido. Porque siempre hemos tenido seleccionadores… que seleccionaban (aburrimiento de palabrita) a los mejores jugadores, los ponían juntos y a ver qué pasaba.
Pero no. Esta vez hemos tenido un entrenador, que ha entrenado a un equipo. Y vaya si estaban preparados, los tíos. En mi vida he visto jugar así a España.
Y esto me plantea esta cuestión: ¿Por qué no podemos jugar de otro modo? Digo en los demás órdenes de la vida. Si ellos lo han hecho, ¿por qué no los demás?
España podría jugar unida y entrenada, con ganas, con sacrificio, con confianza en el trabajo del resto del equipo.
Y queriéndonos, coño. Como se quieren los chavales.
…Por cierto, anoche estuvimos en la Fuente de la Asamblea de Madrid. Mucha gente. Puntitín de policia. Todos muy educados, muy alegres, muy bien. Y nos bañamos, claro.
…No sé, tenía como un punto de bautismo colectivo…
Como una ceremonia de purificación, en la que tenías permiso a mirar a cualquiera a los ojos, y gritarle de alegría, y ser respondido. Algo nuevo. Fresquito. Qué bien.
Jose
P.D. Esta tarde presenta mi hermano en el Ateneo de Madrid (calle Prado, 21, muy cerquita de Las Cortes) su novela "Salamina". Será a las 7. No sé por qué me da a mí que el acto va a terminar unos diez minutos antes de que llegue lel Equipo de España a Colón, que está a 10 minutos de allí… Y qué ganas tengo de ver cómo presentan Javi y Pallarés la novela sobre la gran victoria griega, al día siguiente de la gran victoria española… Bueno, quien se quiera venir, que se venga. Lo que es seguro es que luego nos iremos al follón a pegar berridos, tan eruditos y literatos como sea necesario…