Rafael Ã?lvarez ‘El Brujo’.
Resulta que siempre he querido ir a ver a este pedazo de actor. Y lo he tenido muy fácil en Madrid, pero nunca he ido. Y a la primera oportunidad que se me presenta en Vigo, allá voy. Y es que sólo venÃa dos dÃas al Caixanova, y como uno no podÃa fui el otro. Asà de fácil.
¿Quién ha dicho que iba de echar de menos la oferta cultural de Madrid? Yo siempre decÃa que iba a moverme por toda Galicia allà donde estuviera el evento cultural que me interesara. Pero resulta que no hace falta moverse de Vigo para verse superado por la oferta cultura inabarcable. Vigo está vivo, muy, pero que muy vivo. No pasa un solo dÃa en el que descubra una nueva iniciativa, una sala de jazz, una sala de teatro, un festival de teatro alternativo. Si entráis en la página veréis que tiene un programa inmenso.
Hay iniciativas curiosas. Como Danza no Vitrasa (Vitrasa son los autobuses urbanos de vigo, Viguesa de Transportes, S.A…. jejeje… cuando llegué a Madrid, los llamaba Matrasa…) que consiste en que se suben unos danzantes y te bailan dentro del autobús… o Queres unha danza?, en el que te paran por la calle y te preguntan si quieres una danza, y si dices que sÃ, te bailan durante 2 minutos.
Pero volviendo al Brujo. Por la tarde estuve en Gondomar (una de las Marbellas gallegas, por eso de la corrupción urbanÃstica, aunque tengo la impresión de que Marbella es infinita), en el Catro Camiños, donde cada último domindo de mes se acerca un pulpeiro de Carballiño y hay fiesta gaiteira. ¡Qué rico el pulpo! ¡Y qué bien me lo pasé tocando el bombo! Y después fui a ver por primera vez al Brujo con su espectáculo sobre el Quijote: el ingenioso caballero de la palabra.
Fué genial, aunque no era lo que me esperaba. Tal vez por ser una representación sobre la palabra lo que predominó por encima de todo fue el texto y el dominio absoluto de la voz por parte de Rafael. Y el dominio completo para no hacer nada… O sea, para hacer lo imprescindible. Nada de ‘grandes’ actuaciones, no, solamente insinuar y el resto que lo construya el público.
No dejó tÃtere con cabeza. Ni siquiera con el público, al que cÃnicamente consideraba de gran nivel ya que se notaba que todos sabÃan quién era el Quijote y que como mucho tres o cuatro personas en toda la sala no se lo habÃan leÃdo.
Es un gran bufón, muy inteligente, y con un sentido del ritmo apabullante. Y no lo digo porque consiguiera meter su texto y sus acciones en un ritmo muy marcado de Soleá, si no porque domina a la perfección como mantener el ritmo para conseguir la atención del público. Y recogió al instante un par de aportaciones del público (literalmente hubo gente que habló con él) y las devolvió muy bien.
Y es que cada vez que me acerco al Quijote, salgo maravillado. Es un gran libro, aunque ayer dijo que era una mierda que estaba muy mal escrita y que no se entendÃa, digo que es un gran libro del que se podrÃa estar descubriendo cosas nuevas toda la vida.
Todo el texto fue muy bueno, pero quizá lo que me va a hacer darle muchas vueltas fue la idea de metáfora con la que el Quijote le contesto al cura cuando intentaban convencerle para acompañar a la princesa Micomicona que estaba presa por un gigante. El Quijote accedió a acompañarla, pero en la primera venta en la que pararon, el Quijote luchó contra el gigante y le venció quedando libre de la obligación de acompañar a la princesa. Todo era una metáfora, el camisón era una armadura, el gorro de dormir, su casco, unos barriles de vino, el gigante, y solo necesitaba algo real para hacer que la metáfora se hiciera verdad, y cogió su espada (que sà era de verdad) y arremetió contra el gigante que vertió toda su sangre (metáfora hecha vino) para liberarle de la metáfora de la princesa Micomicona.
Es el Quijote en estado puro, en esencia, todo él una metáfora del vivir con toda el alma.





